Los nuevos ganadores del T-MEC

Poco nos imaginamos que otras industrias más allá de la acerera, la automotriz y la textil tendrían especial relevancia en tiempos de la entrada en vigor del T-MEC.

Fuente. Yamel Cado* Forbes 

La pandemia causada por el Covid-19 vino a cambiar los principales actores de la película llamada T-MEC.

Hoy, las empresas relacionadas con la industria farmacéutica, de proveedores de material médico, el sector químico –por ejemplo, todo lo relacionado con productos sanitizantes–, por supuesto, el sector agroalimentario o el de productos industrializados, entre otros, podrían cobrar mayor relevancia por el acceso a las bajas tasas de arancel. Ya desde el TLCAN, algunos productos relacionados estaban desgravados, pero sin duda, el T-MEC ofrece mayor certeza de que se podrá continuar impulsando este tipo de intercambio.

Otra industria que podría tener gran importancia

–y significar una excelente oportunidad–

es la industria bioquímica, la cual, incluso, tiene un apartado específico dentro del Tratado.

Lo mismo que el desarrollo de Tecnologías de la Información, aunque en este tema, Estados Unidos es punta de lanza. Por su lado, México podría continuar con el desarrollo de herramientas tecnológicas que contribuyen a la generación de dispositivos médicos más avanzados.

Ya durante los últimos años, el mayor intercambio comercial entre Estados Unidos y México estaba en productos con valor agregado importante como: equipos electrónicos, computadoras, equipo eléctrico, maquinaria y luego los relacionados con vehículos (autos, camiones y sus partes). Así que el escenario está puesto para que continuemos incrementado valor a nuestras exportaciones.

La pandemia por Covid-19 ha provocado la modificación de los modelos de negocio de varias empresas. Todo con el objetivo de lograr mayores eficiencias en aspectos como la cadena de suministro, en temas fiscales y, en general, en todo lo que representa un ahorro.

Esta dura lección, sin duda, generará grandes oportunidades una vez que entre en vigor el T-MEC, porque además habría acceso a bienes con un arancel preferente. No solo este tratado resulta atractivo; también cualquier otro que México sostenga con otras naciones como el recién modernizado TLCUEM.

La dependencia comercial con Estados Unidos históricamente ha sido muy alta. Nuestra vecindad se torna muy atractiva en términos logísticos. Lo mismo sucede con Canadá. Los tres formamos un bloque realmente seductor. Sin embargo, nuestras estrategias de mediano y largo plazo no pueden basarse solo en el gasto logístico.

Ya es momento de poner mayor énfasis en mercados como el asiático, el europeo y el latinoamericano –prácticamente, en todas las regiones tenemos tratados de libre comercio–.

El sector automotriz no dejará de ser un actor importante en esta película. Recientemente, se publicó el Régimen de Transición Alternativo Automotriz bajo el T-MEC que busca que aquellas empresas manufactureras de vehículos de pasajeros y camiones ligeros, puedan acceder a tiempos adicionales y periodos de transición diferentes para cumplir con las reglas y requerimientos de origen.

Sin embargo, la recuperación del sector no se dará de la noche a la mañana: habrá que esperar para saber qué naciones se recuperan primero, de qué manera las armadoras se reestructurarán, cómo se adaptarán también las fábricas de autopartes y, en general, entender cómo se reconfigurará toda la industria. Algunas armadoras, para aprovechar su capacidad instalada, actualmente  ya están fabricando material médico como respiradores y hasta cubrebocas.

La entrada en vigor del T-MEC no será la fórmula mágica para salir de la crisis, pero sí ofrecerá mayor certidumbre a la economía –por lo menos en el aspecto comercial– de que el intercambio con dos naciones clave continuará, aunque con mayores requisitos para algunas industrias y mayores beneficios para otras.

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